De breve vuelta por Badajoz, me encuentro con un detalle que apenas cambia la fisonomía de la ciudad pero sí la configuración sentimental de la misma. Como bien me indicó (a pesar de mi inicial escepticismo) el artista antes llamado A.M. Parejo, hoy he podido comprobar que la cafetería Izaro ha desaparecido. Aunque todavía mantiene el rótulo visible, al pasar junto a ella se divisa su interior demolido por las obras, irremediablemente lleno de escombros. El Izaro no tenía mucho de singular (poco que ver con el Central), más allá de su impostado aspecto de cafetería pija a pesar del cual la escogimos como lugar de encuentro allá por el ya lejano 1998. De ahí su importancia sentimental: en el Izaro y también otros lugares como el café Veracruz con V de Bradbury, pero sobre todo en el Izaro se convocaba el Conciliábulo, la reunión de 4 amigos 4 para hablar de todo un poco y más de proyectos literarios. El Conciliábulo, en cierta manera precursor de la tertulia real, la de La Bohemia, que llegó unos años después, y de la imaginaria, la del Central, que me ha dado por recrear ahora.
Inevitable la invocación de paralelismos: extinta la librería, la tertulia de La Bohemia se mantiene fuera de ella y en los diversos blogs de sus componentes, especialmente en el campo de duelistas de Saint-Gervais; desaparecido el Izaro, el Conciliábulo continúa, al menos, en la ficción.
Wednesday, November 22, 2006
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1 comment:
Y que continúe, muchos años... Ya sabes que te has arrogado la responsabilidad de ser cronista sentimental del grupo, de glosar nuestra pequeña-grande-sublime-vulgar historia de artistas provincianos en busca de "algo más"... Ahora afina tu pluma, porque vamos a ser exigentes ("¡¡habla por ti!!", oigo como de muy lejos...)
Arrggh, odio admitirlo, pero ya tenemos la edad de echar de menos cosas que ya acabaron, lugares donde fuimos felices (ejem) que ya han desaparecido... Yo creo que éste es un gran momento de inflexión (te doy material para la novela): aquél en el que se empieza a añorar lo pasado (lo perdido) más que perseguir ciegamente lo por venir. Cuestión aparte: ¿hay algo (nuevo) por venir?...
En fin, tú lo has querido... Ahora te toca cargar con mi nostalgia.
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