Según un par de amiguetes, que en cierta ocasión se entretuvieron con el extraño juego de asignar a ellos y a mí, según la personalidad de cada uno, un imaginario entorno de escritorio para Windows (lo sé, suena raro pero es verídico), a mí me tocaba una suerte de híbrido entre motivos relacionados con la II República y con El Señor de los Anillos.
Pues bien, lo que me pasó ayer da fe de ello. Después de comer fui a ver a mi colega el librero, con quien charlé de todo un poco en una cafetería cercana a su establecimiento (la semana pasada volví a verle de nuevo tras nuestro primer encuentro, y también conocí entonces a su mujer). Me dijo que unas horas después Bob Doyle, el último brigadista irlandés, participaría en una conferencia, aquí en Dublín. Por fin la oportunidad que esperaba, después de perderme la presentación de su libro en junio. Me despedí del librero (que no acudiría a la conferencia, se encarga de cuidar a su mujer que no anda bien de salud) y, para hacer tiempo y resguardarme de una intensa aunque pasajera lluvia, decidí visitar la tienda de Games Workshop, a escasa distancia de donde me encontraba. Había estado ya allí semanas atrás, ocasión en la que hablé con uno de los tenderos, muy majete y encantado de poder practicar conmigo el poco español que había aprendido en la escuela. Pregunté por él pero ayer no tenía turno de trabajo. Sin saber muy bien cómo, acabé jugando una partida de demostración del juego de miniaturas de El Señor de los Anillos (Fellowship vs Moria, para más señas). Después de descansar un poco (librar del Mal a la Tierra Media es bastante fatigado) y recoger a Sara, fuimos a escuchar a Bob Doyle. Allí estaba, en efecto, a sus noventa años, el ojo izquierdo cubierto con un parche y la voz gastada pero firme. Habló poco, lo suficiente para transmitir su pasión por la vida. El discurso finalizaba diciendo, en español, la lucha continúa. Así sea.
P.D. Lo olvidaba: el día, ya noche, acabó con el visionado de parte de El Retorno del Rey. No digo más.
P.P.D. Está bien, diré más: entre una cosa y otra ayer también fue el día en el que concluyó la corrección de la novela. Ya es un hecho. O eso creo.
Thursday, September 14, 2006
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1 comment:
Me alegro de que haya cosas que no cambian.
A ver si nos carteamos y me cuentas más detenidamente cómo van las cosas por la Isla Esmeralda.
Prometo hacer lo mismo desde mi rincón del suroeste.
Un abrazo para el ente Agusara al completo.
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