Saturday, July 01, 2006

La República Global II

A mitad de lectura de La quinta columna digital: antitratado comunal de hiperpolítica, ya estoy en disposición de emitir una crítica más o menos sosegada sobre dicho libro. Comencé a leerlo casi con entusiasmo, porque sus postulados iniciales me resultaron estimulantes: los autores consideran al movimiento alterglobalización como precursor del concepto de hiperpolítica, así como de su puesta en práctica. Por hiperpolítica podríamos entender (definida por los propios autores) la política de los ciudadanos, en ámbitos no necesariamente políticos, en la era de la globalización y posibilitada por el uso de las nuevas tecnologías. Ejemplo: la multitud en rebelión del 11M al 14M en España, puesto que se puso en marcha de abajo a arriba y desde fuera (al margen de la clase política) y gracias en buena medida al uso de móviles y de Internet.
Interesante y novedoso, desde luego, porque supone un acercamiento teórico a la actualidad analizada casi en tiempo real. Además contiene píldoras de pensamiento, sobre temas como la eterna crisis de la izquierda, que conviene tener en cuenta. El problema surge cuando no se tarda en descubrir que el libro, si bien parte de un análisis certero y responde a cuestiones relativas al por qué, cuándo y dónde desarrollar el proyecto hiperpolítico republicano que acabe con el imperialismo global, deja al lector completamente huérfano del meollo de la cuestión, es decir, cómo hacerlo, cómo conseguir que pequeñas revoluciones como la del 14M se amplíen y sean sostenibles en el tiempo. Aunque no se puede pretender que los autores expongan la receta de la poción mágica, tampoco es admisible que se acerquen una vez y otra para luego perderse en su afectado vocabulario lleno de neologismos. El forzadísimo y constante empleo de palabras-comodín lastra enormemente la lectura, hasta el punto de tener la sensación de estar ante una serie interminable de citas unidas entre sí por dichos comodines. No es tanto como eso, desde luego, pero el abuso de dicha estructura pone en evidencia demasiado a menudo las limitaciones de los autores. Una pena, porque la cosa prometía.

1 comment:

Anonymous said...

Termina de leerlo. Creo que algunos de los "fallos" que criticas son debidos a que el libro, más que un ensayo sobre política, se debe considerar una especie de obra de ciberarte activista. Al fin y al cabo, todo el libro es un juego con el lenguaje. En él se exponen ficciones como si fueran reales y viceversa. De ahí su ambigüedad y su tonillo un tanto friki. No pretende ser El Capital ni nada que se le parezca ;-D

Por cierto, ¿cuándo venís a España?. Ya puedo recibiros en mi nuevo pisito.

Nos leemos...