Sunday, April 01, 2007

Harry & Bob


Harry ronda los 60 y nos acoge con la hospitalidad de quien tiene por familia a dos amigos con los que comparte una vieja casa en el norte de Dublín. Bob acaba de cumplir 91 años y es un amigo más que se aloja en la casa cuando deja la suya en Londres. Harry ayuda a recordar a Bob y colabora en su libro Brigadista: an Irishman's fight against fascism. Bob pierde a veces la memoria pero nunca la sonrisa, ni la secreta certeza de que vamos a verle a él. Harry ofrece té y se despacha con erudición sobre historia y política, sobre España e Irlanda, sobre su condición de republicano y católico practicante, nada paradójica en su país. Bob no sólo no se conforma con seguir vivo sino que reivindica la vida en sus discursos, que lee irreductible en conferencias y homenajes. Harry vivió en Madrid y habla un castellano repleto de expresiones populares que llaman a la risa cómplice. Bob se casó con Lola en Londres y viajaba de incógnito a España, ahora vuelve cada vez que la memoria le reclama. Harry cuida de él con la exclusiva admiración de la amistad. Bob es el último brigadista.

6 comments:

Julio Abelenda said...

"Se van llevando la memoria,
queda en la historia, una mancha un borrón.
Mientras el resto sufre amnesia,
un viejo recuerda una canción
de aquella lejana batalla
donde pudo morir
en una guerra no ganada,
donde luchó por ti,
donde luchó por ti"

(Ismael Serrano, "Al bando vencido")

Sirvan las palabras de otro cuando las mías se han secado, confiscadas por la duda... (Continuará)

Anonymous said...

Constatando el cariz cada vez más siniestro y franquista (valga la redundancia) que está tomando el "centro-derecha democrático" español, no puedo hacer otra cosa que retomar la mirada romántica que creía ya muerta, y fijar la atención en otra época, en otras luchas, en otras banderas. Mientras la rojigualda sea patrimonio de la reacción popular, con toros, aguiluchos, yunques y flechas o sin ellos, tendré la sensación de que mi bandera es otra. Posiblemente, esa roja, amarilla y morada que defendieron Antonio Machado, Miguel Hernández, Luis Cernuda y Federico García Lorca. La de los "hijos oscuros" de la patria, como bien nos llamó el dandy sevillano.

"Lo hermoso es lo que pasa/ negándose a servir. Lo hermoso, lo que amamos,/ tú sabes que es un sueño y por eso/ es más hermoso aún para nosotros."

(Luis Cernuda, "El ruiseñor sobre la piedra")

Agustín Lozano de la Cruz said...

Compruebo que tanto en las letras como en las ideas estamos retomando la fuerza de otros tiempos. Más allá de las dudas del Hermano Duda (que, como él bien sabe, sólo son una pose), nos veo surcando las aguas de la recuperación de la memoria (no de la histórica, que también, sino de la nuestra, la que llevamos compartiendo una década): blogs que resucitan, viajes que inspiran, oscuros malos tiempos que resurgen para devolvernos a la brecha.

Bienvenidos a bordo.

Julio Abelenda said...

La bandera de uno es la que cada cual elija (a mí por ejemplo me gusta una de barras azules y blancas y un solecillo en la esquina superior izquierda -"los vascos nacemos donde nos da la gana, andalahostia" -Sabino Arana, burgalés de nacimiento, dixit). Además, ¿no es la condición de expatriado esencial al hombre (pos)moderno? De algo así va ese libro tan tan europeo, "Austerlitz", de W.G.Sebald, con el que poco a poco empiezo a amigarme: historias de exiliados interiores, que se reconocen con una simple mirada en, por ejemplo, una estación de tren...

(¿A alguien le suena esto de algo...?)

En realidad considero esa ausencia de raíces (o ese rebelarse contra las que de vez en cuando, mal que a uno le pese, se manifiestan) un estímulo para la creatividad, y sobre todo para la libertad, ésa que nos impulsa a buscarnos en todo tipo de referentes, por lejanos (en tiempo y espacio) que sean:

"Buscando algo a lo que pertenecer, encontré la tristeza hermana de un país que -aún- no era el mío..."

and so on...

Fdo.: Hermano Duda (me ha gustado esto, oigue)

Julio Abelenda said...

Por otro lado: lo han conseguido: quede la rojigualda para ellos, por los siglos de los siglos...
Nunca me simpatizó mucho (quizá porque es la única bandera que me hace sentirme esclavo, privado de mi libertad de elegir -junto a, ahora que lo pienso, la "verde, blanca y negra", puagh...); ahora esa bandera está para mí maldita, porque representa a una mitad del país con la que me siento, cada día, más incapacitado para convivir... Excelentes personas (cuando lo son) con las que, a la hora de hablar de política, sólo quedará, cada vez más, el silencio y la tristeza...

Anonymous said...

This is great info to know.